La adolescencia es una etapa en la que los vínculos sociales, los modelos adultos y la necesidad de ser aceptado influyen en la construcción de la identidad. En ese proceso, el consumo de alcohol puede adquirir un significado que va más allá de la recreación y convertirse en una forma de integración o de evasión ante situaciones personales difíciles.
El psicólogo Federico González, entrevistado en La Tribu 650 AM, analizó los factores que inciden en el consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes y advirtió sobre la necesidad de considerar la salud mental, el entorno familiar y las condiciones sociales antes de abordar el problema únicamente desde la cantidad ingerida.
Mencionó datos de un estudio realizado que indica que el 50% de los jóvenes presenta problemas de consumo, el 30% tuvo ideación suicida y el 60% comenzó a consumir alcohol en su casa. Estas cifras, señaló, plantean interrogantes sobre las circunstancias que atraviesan los adolescentes y las respuestas que encuentran en su entorno.
“Yo creo que si estamos hablando de una ideación suicida del 30% quiere decir que los jóvenes están buscando un refugio en el alcohol”, expresó.
La pertenencia como factor de riesgo
González explicó que la necesidad de pertenecer a un grupo puede impulsar el inicio temprano, ya que quienes no beben pueden quedar al margen de reuniones y experiencias juveniles. Esta práctica se reproduce entre generaciones y se vincula con modelos culturales que asocian la bebida con la diversión, la socialización y la identidad masculina. “Hay una búsqueda identitaria que está perdida”, manifestó.
Frente a esta situación, planteó la importancia de generar comunidades y actividades saludables que permitan establecer vínculos, desarrollar habilidades y encontrar reconocimiento sin que el consumo de sustancias ocupe un lugar central.
El ejemplo de los adultos
González advirtió que la normalización del alcohol comienza en algunos hogares, donde los padres permiten el consumo temprano, y se refuerza con la venta de bebidas cerca de escuelas y centros deportivos. También alertó sobre los riesgos del consumo excesivo y la exposición durante la infancia y la adolescencia, que puede afectar el desarrollo cerebral y el control de los impulsos. “Tenemos que hablar del alcohol como una droga, como un problema”, afirmó.
Fuente: www.latribuna.com.py




